29 jul 2017

Capítulo I. Diferente.

Sé que soy diferente, creo que siempre lo he sido. A veces, cuando veo a los niños y a las niñas jugando juntos, no sé por qué motivo, mis ojos siguen el movimiento de los otros chicos. Me gusta jugar con ellos, a veces me gusta incluso cuando tomamos siestas después de comer. En especial me gusta dormir al lado de la colchoneta de Jesús. Es el niño mejor parecido de todo el colegio.

A veces, también, otros niños me llaman cosas malas, cosas que ellos mismos no saben qué significan. Yo prefiero olvidarme y hacer caso omiso. Sin embargo, en unas contadas ocasiones me han hecho sentir mal y eso me pone triste.

Con frecuencia en mi cole las niñas hablan de que ahora son novias de uno de los niños, que se mandan notitas diciéndose que van a estar juntos para siempre, que ellas se sienten como princesas y que ellos son sus príncipes azules. Por otro lado, cuando ellos hablan dicen que tienen varias novias pero que una en concreto es la más guapa, incluso que alguna les ha besado en los labios. Me resulta gracioso imaginarme la situación porque dos personas besándose en la boca como los adultos me parece repugnante. ¡Si es que muchos se manchan toda la boca cuando están comiendo! Eso cuando no se están comiendo los mocos.


Yo no pienso en ese tipo de situaciones. No, yo no. Yo no sé a quién debería mandarle cartas o a quién debería besar a escondidas en el recreo. A mí solo me gusta tomar siestas, escuchar a mis compañeros hablar de sus cosas y jugar con ellos cuando se presenta la oportunidad. Sin embargo, sé que de cierta manera soy diferente.

Jearci Brown

Jearci Brown
Hoy han de llover estrellas porque no he de llorar por penas, hoy te haré el amor? yo, el enamorado poeta con letras de mil poemas mientras el sol paga su condena.

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